American Smelting & Refining Co. (Asarco). (Fundición No. 3)
American Smelting & Refining Co. (Asarco). (Fundición No. 3) (1892)

El 9 de octubre de 1890, Daniel Guggenheim obtuvo la primera concesión otorgada a través de la Secretaría de
Fomento, Colonización, Industria y Comercio, para instalar compañías dedicadas a la fundición de metales en la
República Mexicana. La concesión le otorgó el derecho a construir y explotar tres haciendas metalúrgicas para el
beneficio de toda clase de metales preciosos u otros (oro, plata, plomo, cobre, zinc, etcétera).
Un momento decisivo en el desarrollo del grupo minero Guggenheim fue cuando se produjo, en 1901, la fusión con la
American Smeltin & Refining Co. (Asarco). A raíz de ello, el consorcio constituyó varias filiales (M. Guggenheim Sons,
Asarco, Guggemex, entre otras) y realizó compras por varios estados de la República: Chihuahua, Durango, San Luis
Potosí y Coahuila. Las fundiciones más importantes fueron establecidas en Monterrey (1892); Aguascalientes (1895);
Ávalos, Chihuahua (1906); Valerdeña, Durango (1906); Matehuala y San Luis Potosí (1909). Un aspecto clave en el
desarrollo de las plantas administradas por Asarco-Guggenheim fue su sistema ferroviario para comunicar las plantas,
lo que creó una amplia red de comunicaciones de gran importancia para el desarrollo de la economía mexicana. La
ciudad de Monterrey fue elegida para establecer dos fundiciones de metales bajo la iniciativa del consorcio
Guggenheim. La región fue un punto estratégico de las actividades de la familia. El Ferrocarril Central Mexicano cruzaba
la zona y comunicaba hacia el norte con las minas de Sierra Mojada, Monclova y el yacimiento carbonífero de Sabinas.
Esto, permitió el suministro de materias primas y combustible. Otra línea, comunicaba con el puerto de Tampico, lo cual
permitía tener salida al exterior para exportar el metal beneficiado o importar el coque que requería la fundición. Daniel
Guggenheim inició los trámites ante el gobierno de Nuevo León, a fin de obtener tratos favorables para la empresa y
capitales que deseaba establecer en la región. De acuerdo con la política gubernamental de dar todas las facilidades a
las inversiones extranjeras, el 5 de diciembre de 1890, el general Bernardo Reyes concedió a Daniel Guggenheim los
permisos y concesiones correspondientes.

Accionista fundador:

Daniel Guggenheim.

Fotografías y textos tomados del Libro “Fábricas pioneras de la industria de Nuevo León”, de: Javier Rojas Sandoval.
UANL-CONARTE-PULSAR. Monterrey, N.L. 1997.