El valor del amor al trabajo
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El valor del amor al trabajo.
Por Javier Rojas Sandoval.
Tal vez la fórmula “amor al trabajo” parezca un tanto romántica, sin embargo fue una valor que se cultivó con
mucha vehemencia en los medios industriales de Monterrey durante el siglo XX. Antes de la pirámide de las
necesidades de Maslow, era popular la idea de que el amor al trabajo era sinónimo de disciplina; sin la cual no
sería posible la productividad.
La industria creó el sistema fabril basado en el control y la supervisión de la disciplina laboral. Ni las labores
agrícolas, ni el taller artesano, ni tampoco el trabajo doméstico de la industria a domicilio requirieron una
conducta tan disciplinada como el sistema de fábricas. Max Weber le ha dedicado particular atención al tema de
la “disciplina del taller”, la cual adquiere particular importancia en el sistema industrial en la medida en que
involucra la obediencia y la autoridad.
En Monterrey, la cultura del trabajo disciplinado se ha resaltado como una forma distintiva de los
regiomontanos; lo cual se expresa en los valores asociados con ella, que lo refuerzan: deber, asiduidad,
cumplimiento y lealtad. Esa tradición constituye un valor destacado de la cultura industrial de Monterrey, que
se ha desarrollado en el interior de las fábricas y que se trasmite hacia el resto de la sociedad, a través de la
escuela y la familia.
El trabajo disciplinado como principio de la cultura industrial de Monterrey, asume formas poéticas, como es el
caso de la fábrica textil El Porvenir, de El Cercado Nuevo León. El siguiente pensamiento fue formulado en 1982,
por el ingeniero Rafael Rico Samaniego, director de la planta:
"Amor al trabajo Qué hermoso sería aquel momento en que todo el personal de esta fábrica, sin excepción, se sintiera íntimamente orgulloso de lo que hubiera producido ese día, y satisfecho de haber realizado a conciencia la parte del esfuerzo que cada cual le hubiera correspondido ejecutar. ....sería un momento de indescriptible belleza, ....sería un momento de triunfo colectivo, ....sería un momento de paz social, sería un momento de verdadero patriotismo, ¡Ese momento feliz, no dependerá de nadie, solo y exclusivamente de ti mismo ¡ Ese momento se llama: Amor al trabajo." Autor: Ingeniero Rafael Rico Samaniego. Fábrica textil El Porvenir. (1982). (Nota: La fábrica fue clausurada el año de 2003).
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Max Weber, Economía y sociedad, México, F.C.E. p 170.
Publicado en "Textimundo", órgano interno de Textiles El Porvenir. Enero 23 de 1982.